Desaparecer

Tenían miedo, pero ya era tarde para desistir. Ella vio una estación de servicio, consultó cuanto gasoil tenían y pararon. Él aprovechó para mostrarle lo que había en el baúl, todo de a pares: vajilla, colchonetas, toallones. Había también una carpa, una garrafa y un cajoncito con herramientas.

Vieron en conjunto los mapas y fijaron por qué ruta ir. Iba a ser difícil llegar a Esquel, así que volvieron al camino. Ya se sentían prófugos, pero no habían pasado ni 2 horas desde su partida. Decidieron hacer el viaje de a tandas, dado que solo él manejaba. Ella se dedicó a buscar puntos donde parar. Se los nombraba y él descartaba, por cercanía o por ser lugares muy poblados. Discutieron por primera vez, a 118 km de haber salido. Ella hizo un bollo con su buzo y se durmió. A él se le escapó una lágrima; acababan de empezar su aventura y ya tenían problemas.

Pasó Chivilcoy, puso balizas y paró. Se sentó al costado del auto y descansó.

Continuará

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