Cena para 2 (o tres, o cuatro)

La semana pasada quedamos con una amiga en que iba a venir a casa (aprovechando que está vacía) a cenar. Como todo buen estratega, planeé mil veces qué hacer y qué no. Miré recetas, para que el dinner service consistiera en entrada, plato principal y postre, y aconsejado por mis compas, sentenciamos: brusquetas varias, risotto (en este caso, de tomates secos, porque la agasajada los ama) y tarteletas de frutillas.

El domingo por la noche, T. autoinvitó a A. Uff, ya tres, la cosa se complica. En fin…

Llegó el jueves, y aprovechando mi día libre, hice compras y preparé la masa para el postre. A la tarde supe que la copada-de-mi-hermana se quedaba a comer con nosotros.

Las chicas llegaron tipo 9.15, y en diez minutos ya estábamos a pleno con las brusquetas. El topping consistía en jamón crudo, queso sardo, palta y tomate, para que cada uno se las haga a su gusto. Dejamos pasar un ratito y me puse de lleno con el risotto. Tenía un poco de mise en place hecha, pero lo restante estaba incompleto para favorecer la posible clase personalizada de cocina. Así que me ayudaron, más T. que A.

A la media hora cenábamos, face to face, los cuatro. Estába increíble, y no por haberlo hecho yo (en la clase de arroces me había quedado como sopa). Bien cremoso, con el grano durito bien en el medio, divino.

Luego de una positiva devolución, levantamos y lavé, para que en el proceso, bajara un poco todo lo ingerido. Ya con todo limpito le pedí a T. que me ayudara con el batido de la crema, para rellenar las tarteletas. Y ahí vino el error. Compre crema doble, que ya viene semi batida. Apenas la puse en el bowl y prendí la batidora, se cortó. Sí, se cortó (y eran las 12.15, como para poder arreglarla). En fin, nosotros tres rellenamos las tartas con dulce de leche y frutillas, y A. las comió con azúcar.

Dejamos pasar un ratín más y las llevé a sus casas, todavía con algún ápice de esperanza. Bajó A. y T. se pasó adelante. Charlando seguimos hasta destino. Nos saludamos, entró y me fui. En el primer semáforo rojo cabeceé el volante, puteando por mi lentitud.

Dicen que si el hombre cocina, aumentan las probabilidades de tener éxito. Con este pecador no pasan esas cosas. Igual, a T. le cocinaría toda la vida.

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Una respuesta to “Cena para 2 (o tres, o cuatro)”

  1. jaime Says:

    es asi, cuando uno duerme, duerme, hay que seguir remandola.

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