Ultimátum

En mi primer entrevista laboral quedaron expuestos cuáles iba a ser mis horarios de trabajo. Me tocaba sólo a la mañana, de 10.30 a 15, mientras el cocinero de la noche mantuviera su puesto. En cuanto se fuera, un servidor pasaría a trabajar de noche también, entre las 18 y las 23.

El señor que se va está a un pasito de entrar en la fábrica de neumáticos Fate, y por eso, esta semana, trabajé de noche el lunes y ayer. Y ahí llegó el ultimátum:

Hay muchísimas posibilidades de que a partir del lunes trabajes todos los días a la noche.

Ellos (mis jefes), viven en la rotisería. Matías tiene franco los lunes; Marcelo los domingos. Llegan a las 10 y se van a las 23.30, todos los santos días. Están acostumbrados, claro. Toda una vida laburando en Coto, internándose semanas (sí, sí, semanas), llevándose ropa, máquinas de afeitar y alguna frazada para taparse cuando dormían. Eso o guardias en un hospital me parecen lo mismo ya.

Me encanta lo que hago. No tengo nada de lo que me pueda quejar, pero NO quiero vivir ahí adentro. Hoy fui a jugar al fútbol con mis amigos, y desconozco cuando va a ser la próxima vez.

Quiero y no quiero.

No quiero…

Update: el lunes se adelantó, volviéndose sábado. El tipo se fue, anoche trabajó por última vez en la rotisería. Hoy empieza un servidor a ocupar su lugar en el horario nocturno.

Volví manejando con unas ganas de llorar inmensas :(

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