Antipathy

Como sabrán, quien escribe no es el ser más sociable del mundo. Gracias a esto, cuando me paseo por el barrio, recibo caras de reprobación por parte de los chicos de mi edad. Asumo que debe ser por no formar parte de su grupo de homo habilis, que se cagan a trompadas con otras bandas similares. Varios de sus integrantes son los subnormales que me pegaban en el jardín. En fin, yo no saludo (a pesar de conocer a muchos de ellos) y ellos no saludan, porque lo único que saben hacer es golpearse.

No pasa lo mismo con los adultos del barrio. Todos me conocen por ser el hijo de o el nieto de. Si bien tengo mejor relación con la gente grande, me hincha las pelotas decir hola y después comerme 15 minutos con X vecino, contándome la historia de su vida. Porque si hay algo que la gente mayor no sabe es limitarse a saludar. Tomando la calle a la izquierda de mi casa, tengo 5 matrimonios para evitar en una sola cuadra. Si alguno de ellos te agarra, fuiste. Y te preguntan por cómo va el estudio, qué cocino de rico, cuándo les voy a hacer algo a ellos, cómo anda la familia, y un largo etc. Hace tiempo una vecina (que podría ser mi abuela, o la tuya) me invitó a pasar a la casa, para que le contara a ella y al esposo como me había ido en el viaje a España. Y ahí perdí un buen rato de mi vida. Lo peor es que cuesta decirles que no, porque no lo hacen adrede, lo hacen para cambiar la rutina de sus tiempos libres, a costa de cagarle la vida a cualquier hijo del vecino respetuoso.

El sábado, en el super, me crucé con la madre de un compa de jardín. La saludé verbalmete y seguí. Cuando volvía a encontrarme con mi mamá, venían las dos meta charla por un góndola. ¿Qué hacés en una situación así? Saludás, preguntas por la familia, por tu alguna vez amigo y listo, recurrís al silencio incómodo (para el otro, yo los amo) que corte toda conversación. Pero nó, tu progenitora se encarga de seguirla, hasta que un voy a buscar mis galletitas se convierte en un auto-salvavidas para huir del lugar.

He tratado de mil formas para pasar desapercibido. Momentáneamente el pelarme funcionó, hasta que ya todos me reconocían. El uso del gorrito de lana a veces me salva. El MP3/me-hago-el-sordo sirve cuando los vecinos están en la vereda de enfrente, pero si vas al choque, cagaste.

Tengo que inventar nuevas formas de evasión vecinal, porque de lo contrario, pierdo tiempo que podría utilizar para contarles estas cosas (?)

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