El señor que camina

Desde que empecé la secundaria, allá por el 2004, mis horarios cambiaron. Dejé de entrar a las 8, para hacerlo a las 7.15. Entonces, bajaba a la calle con mi papá y Sasha.
En esos ¿10 minutos? que tardaba la perra en hacer sus cosas, no hubo día en que este hombre no pasara por la puerta de casa. Alto, de pelo negro, tez blanca y anteojos. Siempre acompañado por una mochila, y ocasionalmente, paragüas.
Cuestión que durante 5 años y lo que va del sexto, lo único que crucé con este muchacho fueron minireverencia con la cabeza, como saludan en los pueblos. Nada más, hasta hoy:

Señor: ¿Es tuya? (la perra)
Emma: ¿Eh? (Comprendan, eran las 6.50am)
Señor: ¿Es tuya?
Emma: Ah, sí, es mía.
Señor: ¿Cómo se llama?
Emma: Sasha.
Señor: Porque siempre me hace fiesta.

En efecto, Sasha le hace fiesta a todo el mundo, y este hombre, que es la primer persona (que no seamos má, pá y yo) que ve en el día, no iba a ser la excepción.
Ahora me queda confirmar todas mis conjeturas sobre su persona. ¿Trabajará por la zona? ¿Le queda de paso? ¿Cómo se llama? ¿De dónde viene?

Hay otro hombre que de camino al subte veo siempre,pero desde hace menos tiempo. Tal vez escriba sobre él otro día

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