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¡No seas cobarde, general! Nos hablas de virtud, de honor, de fidelidad y, cuando llega el momento de elegir entre tu destino y tu reputación, eliges la fuga ¿Así piensas gustarme? La segunda mirada que Hipatía dirigió a Amr fue inequívoca.
Es lo que pasó. Y de lo que me arrepentí.

Una tarde, por fin, la vi por la calle. El alivio que sentí al verla de nuevo fue tan grande que no pude evitar mirarla directamente durante varios segundos. Pensé tanto en ella, durante esos meses, imaginé tantas cosas, que al verla no supe que hacer. La observé todo el tiempo con ansiedad. Después desapareció entre la multitud, mientras yo vacilaba entre un miedo invencible y un angustioso deseo de llamarla.
Es lo que pasa. Pensemos que es recíproco.

Apoyada sobre la pared del fondo, la mujer del médico vio como su esposo levantaba la mano de la chica de gafas oscuras y se acostaba junto a ella. Vio como las dos bocas se buscaron y se encontraron, y después lo que tenía que pasar pasó: el placer de uno, de otro, de ambos, y los murmullos sofocados.
Es lo que ojalá no pase, así no fallo nuevamente en este intento de avanzar.

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